Fredy Alberto Recinos, conocido profesionalmente como Fredy Recinos, es un angelino cuya vida ha recorrido el deporte de alto nivel y actualmente un atleta profesional de caminata de montanas , el servicio militar, la lucha contra incendios, la música, la educación, la tecnología, el trabajo humanitario y el servicio comunitario. Es reconocido mundialmente y en California por el gobierno. Y reconocido por sus apodos el "el osito cafe" en California y "el bebe foca" en el militar.
Nacido en Los Ángeles, Fredy creció en comunidades que ayudaron a formar su determinación, curiosidad, creatividad y disciplina atlética. Esas cualidades posteriormente lo llevaron del fútbol competitivo a la Marina de los Estados Unidos, y de la música y la educación al trabajo humanitario internacional.
Su historia no está definida por una sola profesión, título o logro.
Está definida por movimiento, servicio, aprendizaje y perseverancia.
A lo largo de diferentes etapas de su vida, Fredy ha continuado buscando oportunidades para competir, servir, crear, enseñar, aprender y contribuir.
Lo que conecta todas estas experiencias no es el título de cada trabajo.
Es la persona que continuó presentándose.
UNA VIDA CONSTRUIDA CON PRUEBAS
No quiero que mi historia se construya solamente con palabras.
Quiero que se construya con hechos.
Con experiencias vividas.
Con trabajo realizado.
Con servicio.
Con aprendizaje.
Con disciplina.
Y, cuando sea posible, con pruebas que documenten esos capítulos.
A lo largo de mi vida he acumulado experiencias que, vistas por separado, pueden parecer caminos diferentes.
El deporte.
La educación.
El trabajo.
La Marina de los Estados Unidos.
El servicio comunitario.
El trabajo humanitario.
La música.
La tecnología.
Los negocios.
La creación de contenido.
Pero cuando miro todo en conjunto, encuentro un hilo común:
Siempre he estado construyendo.
He trabajado cuando el trabajo era difícil.
He aprendido cuando todavía no tenía todas las respuestas.
He aceptado oportunidades que no siempre parecían grandes.
He servido a otras personas.
He cambiado de dirección cuando era necesario.
Y he seguido avanzando.
No pretendo presentar una vida perfecta.
Pretendo presentar una vida real.
Una vida con victorias y dificultades.
Con reconocimientos y trabajos humildes.
Con grandes oportunidades y momentos en los que simplemente había que sobrevivir, aprender y continuar.
Porque creo que la verdadera historia de una persona no está solamente en lo que logró cuando las circunstancias eran favorables.
También está en lo que hizo cuando nadie estaba mirando.
Las pruebas no crean mi historia.
Ayudan a documentarla.
Por eso conservo documentos, certificados, reconocimientos y otros registros relacionados con diferentes etapas de mi vida.
No para presumir.
Sino para preservar la memoria de lo que realmente ocurrió.
Cada documento representa un capítulo.
Cada experiencia representa una lección.
Cada trabajo representa una etapa.
Y cada etapa ayudó a formar al hombre que soy hoy.
UNA VIDA DE TRABAJO, SERVICIO Y PERSEVERANCIA
Una vida no se construye solamente con grandes momentos.
También se construye trabajando.
Se construye levantándose temprano.
Aceptando trabajos difíciles.
Aprendiendo cosas nuevas.
Sirviendo a los demás.
Y continuando incluso cuando nadie está mirando.
Mi historia laboral refleja precisamente eso.
A lo largo de mi vida he trabajado en diferentes industrias, desempeñado distintos oficios y aprendido de ambientes muy diferentes.
Trabajé para Cosmetix West.
Trabajé para el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) como trabajador de recreo y coordinador de YS Care y YDP.
Trabajé en el extranjero como profesor de inglés por aproximadamente 3 dólares al día.
También trabajé como conserje, en construcción, en eliminación de residuos y como conductor de Uber y Lyft.
Y antes, durante y después de muchas de estas experiencias, continué buscando maneras de aprender, servir y construir algo mejor.
NO SIEMPRE FUE GLAMOROSO
No todos los capítulos de mi vida tuvieron títulos impresionantes.
Algunos fueron trabajos que simplemente había que hacer.
Trabajos físicos.
Trabajos humildes.
Trabajos que exigían paciencia.
Trabajos que exigían aparecer todos los días y cumplir.
Pero aprendí algo importante:
Ningún trabajo honesto está por debajo de una persona que está dispuesta a trabajar.
Cada experiencia me enseñó algo.
La construcción me enseñó a trabajar con mis manos.
Los trabajos de limpieza me enseñaron responsabilidad y constancia.
El transporte me puso en contacto con personas de diferentes historias y circunstancias.
La educación me enseñó a comunicar y enseñar.
El trabajo con jóvenes me enseñó que el servicio comienza muchas veces con simplemente estar presente.
Y trabajar en el extranjero me enseñó que el valor de una experiencia no siempre puede medirse por un salario.
A veces, una oportunidad de aprender vale más que el dinero que produce.
SERVICIO
Mi servicio en la Marina de los Estados Unidos representa uno de los capítulos más importantes de mi vida.
La Marina fortaleció valores que ya estaban formándose dentro de mí:
Disciplina.
Responsabilidad.
Trabajo en equipo.
Preparación.
Liderazgo.
Servicio.
También serví como Expeditionary Combat Firefighter, una experiencia que profundizó todavía más mi comprensión de la preparación y de la responsabilidad hacia los demás.
Pero para mí, el servicio nunca terminó cuando terminó un turno o cuando terminó un uniforme.
He dedicado innumerables horas a organizaciones sin fines de lucro, esfuerzos humanitarios, servicio comunitario y defensa de la salud.
Porque servir a otros puede tener muchas formas.
A veces es un uniforme.
A veces es enseñar.
A veces es escuchar.
A veces es trabajar.
A veces es ayudar a una persona que simplemente necesita que alguien aparezca.
MI HISTORIA TIENE PRUEBAS
No quiero que mi historia dependa solamente de palabras.
He vivido estas experiencias.
Y conservo documentación de SSI y otros documentos de respaldo relacionados con mi historial laboral y diferentes etapas de mi vida.
Para mí, esos documentos representan algo más que papeles.
Representan capítulos.
Representan trabajos realizados.
Representan años de esfuerzo.
Representan momentos que ocurrieron mucho antes de que existiera una plataforma pública para contar esta historia.
Las pruebas no crean mi historia.
Ayudan a documentarla.
MUCHOS TRABAJOS. UNA SOLA HISTORIA.
Cuando miro hacia atrás, no veo una colección de trabajos desconectados.
Veo entrenamiento.
Cada trabajo me preparó para algo.
Cada dificultad me enseñó algo.
Cada oportunidad agregó otra herramienta.
Cada persona que conocí amplió mi comprensión del mundo.
Y cada capítulo ayudó a formar al hombre que soy hoy.
He sido trabajador.
He sido atleta.
He sido marinero.
He sido bombero.
He sido educador.
He sido músico.
He sido tecnólogo.
He sido humanitario.
He sido servidor de mi comunidad.
Y todavía sigo aprendiendo.
NO ESTOY OCULTANDO LOS CAPÍTULOS
No quiero construir una imagen basada únicamente en los momentos que se ven bien.
Quiero contar la historia completa.
Porque una vida auténtica no está formada solamente por trofeos, premios, uniformes o reconocimientos.
También está formada por los días normales.
Los trabajos difíciles.
Los salarios pequeños.
Los cambios de dirección.
Los momentos de incertidumbre.
Las oportunidades que parecían pequeñas.
Y la decisión de seguir adelante.
Eso también es parte del éxito.
Y TODAVÍA ESTOY AVANZANDO
Mi historia no se trata de demostrar que tuve una vida perfecta.
Se trata de demostrar que seguí avanzando.
Desde las canchas de fútbol hasta la Marina.
Desde el servicio hasta la educación.
Desde los trabajos cotidianos hasta el trabajo humanitario.
Desde la música hasta la tecnología.
Desde servir a otros hasta construir una plataforma propia.
Los escenarios han cambiado.
Los trabajos han cambiado.
Las responsabilidades han cambiado.
Pero el principio sigue siendo el mismo:
Preséntate.
Haz el trabajo.
Sirve a los demás.
Sigue aprendiendo.
Sigue avanzando.
Porque cuando miro todo lo que he vivido, no veo caminos separados.
Veo una sola vida.
Una sola historia.
La mía.